Un retrato o una escena junto al agua
El retrato de cabeza deja el hocico ancho y las orejas redondas en primer plano. La cría que olfatea una hoja añade un objeto cercano, sin un paisaje completo. Si te interesa la postura del cuerpo, mira el capibara que descansa de lado o el que está sentado: cada elección cambia las zonas que vas a colorear.
En el dibujo del capibara nadando, la cabeza sobresale del agua. En cambio, la escena de la orilla muestra al animal saliendo de ella. Puedes compararlas para decidir cuánto espacio dedicar al agua y cuánto al pelaje. Las composiciones con nenúfares, juncos o una isla de hierba ofrecen más variedad de plantas que los retratos.
Colores para el capibara y el humedal
Para una interpretación natural, parte de tonos castaños o marrones en el pelaje. La descripción de la RAE sobre el capibara recoge ese color y el rojizo. No necesitas copiar una fotografía: puedes usar un solo tono o probar dos lápices en una zona pequeña. Los colores de fantasía también son una opción.
Piensa en el contraste con el entorno. Un marrón cálido para el animal, verdes para las plantas y un azul suave para el agua forman una paleta posible, no una regla. En la lámina de tres capibaras en la isla, prueba tonos próximos para los animales y reserva el color más intenso para la hierba. Dejar parte del agua blanca evita tener que rellenar toda la hoja.













